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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Lección 



Para el 5 de abril de 2008 



¿Quién fue Jesús? 




Sábado 



29 de marzo 



LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 16:13-16; Juan 
20:26-28; 1 Corintios 1:18-27; 15:3-7. 



PARA MEMORIZAR! 



''Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípu- 
los, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre'' (Mat. 
16:13). 

DESDE LOS PRIMEROS DÍAS DE SU MINISTERIO, hubo discusión 
y debate acerca de Jesús. Cuan interesante es que esa discusión conti- 
núe todavía hoy. Comenzó con la gente de su propio tiempo y de su 
propio pueblo. "¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? 
¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María?" [Mat. 
13:54,55). 

Es lo que se podría llamar el escándalo de lo particular: Está bien 
que el Mesías había de venir de alguna parte, pero no de un lugar tan 
familiar para nosotros, y ciertamente no de una familia que es igual que 
el resto de nosotros. En una forma u otra, las mismas preocupaciones 
fundamentales expresadas por esta gente del pueblo, con respecto a la 
identidad de él, han enmarcado el debate acerca de Jesús a lo largo de 
los siglos y fortalecido la mística alrededor de él. 

En realidad, ¿quién era Jesús? ¿Por qué lo confundieron con otro 
personaje destacado entre los judíos? ¿Cuáles fueron los desafíos a la 
integridad y a la identidad de Jesús que se presentaron en los siglos pos- 
teriores a la era del Nuevo Testamento? ¿Cuan convencidos estaban los 
escritores bíblicos de su identidad, y por qué? Estas son algunas de las 
preguntas que examinará la lección de esta primera semana. 



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Domingo 30 de marzo 

NO EL BAUTISTA (Mat. 1 6: 1 4) 

La pregunta hecha por los propios vecinos de Jesús [Mat. 13:54, 
55) surgió repetidamente durante su ministerio público, y de diversas 
maneras, cuando las personas de las diferentes regiones de Palestina se 
encontraron con él. Por eso, al pasar por la región de Cesárea de Fi- 
lipo con sus discípulos, unos seis meses antes de la crisis final de su 
vida, él sintió la necesidad de obtener de sus discípulos la respuesta a la 
pregunta del momento: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del 
Hombre?" (Mat. 16:13). 

Lee la respuesta de los discípulos en Mateo 16:14. ¿Qué nos in- 
dica esto acerca de su familiaridad con las preguntas teológicas del 
momento? ¿Por qué crees que Jesús quería plantear este tema en este 
momento específico? 



El informe de lo que la gente estaba diciendo acerca de Jesús proba- 
blemente proporciona vislumbres de cómo las diferentes personas y los 
diferentes grupos experimentaron su ministerio en su propio ambiente. 
¿Cómo era posible que algunos pensaran que Jesús podría ser Juan el 
Bautista, cuando ambos eran contemporáneos? Y ¿qué aspectos del mi- 
nisterio de Jesús pudieron haberse parecido a los del Bautista? 

Para obtener algunas respuestas posibles, considera los siguientes 
pasajes: Mateo 3:1-3; 4:12, 13, 17; 14:1, 2; Marcos 1:1-5. 



Por supuesto, hoy difícilmente entendamos cómo era posible con- 
fundir a Jesús con Juan el Bautista. Pero, dadas la ausencia de comuni- 
caciones masivas en el primer siglo, y la abundancia de información de 
segunda mano y de rumores, era fácil confundirse. Después de todo, los 
ministerios de Juan y de Jesús tenían algunas similitudes, como lo indi- 
can los pasajes recién citados. Pero, los que realmente se habían encon- 
trado con Juan deberían haber quedado sin ninguna duda [Mat. 3:11, 
12; Mar. 1:6-8). 



Es fácil mirar hacia atrás y ver los errores de otros, y preguntáis 
nos cómo pudieron hacer lo que hicieron. ¿Qué lecciones podemos 
aprender al observar estos errores que pueden ayudar a protégete 
nos de cometer la misma clase de equivocaciones? 



Lunes il de marzo g 



NO ELÍAS, O JEREMÍAS O ALGUNO DE LOS PROFETAS 

Lee de nuevo Mateo 16:14. Una cosa es que la gente confundie- 
ra a Jesús con Juan. Pero ¿con Elias? ¿O Jeremías? ¿O con alguno de 
los otros profetas del Antiguo Testamento? ¿De dónde salieron estas 
ideas? 

Elias era el profeta intrépido famoso por el incidente del Monte Car- 
melo; el tizón que tuvo la temeridad de confrontar al recalcitrante rey de 
Israel y su demoníaca esposa. Él fue el que se sostuvo solo frente a la reli- 
gión establecida en el corrupto régimen de Acab [ver 1 Rey. 18). 

Jeremías ["el profeta llorón"}^ que llegó a la escena en un momento 
de intensos fermento y crisis nacionales, transmitió un mensaje a sus 
compatriotas que no podría haber sido menos bienvenido en el talante 
nacional; y él tuvo que pagar por ello [Jen 20:1, 2, 1 , 8). 

En cuanto al resto de los fieles profetas de Dios del Antiguo Tes- 
tamento, Jesús, en sus severísimos ayes sobre los escribas y los fariseos, 
dejó el tratamiento de estos baluartes piadosos para el final, como para 
sugerir que era el punto central que quería establecer: "Así que dais 
testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que 
mataron a los profetas" [Mat. 23:31). 

¿Qué importancia ves en el hecho de que los contemporáneos de 
Jesús lo identificaron con estas personalidades específicas? 



Ser confundido con cualquiera de estas personas incluidas en la 
respuesta de Pedro en Mateo 16:14 era claramente un cumplido no- 
table. Estos fueron gigantes espirituales, cuyo carácter sólido resonaba 
profundamente en la sociedad judía. Pero, por aduladoras que fueran, 
tales comparaciones [como hemos llegado a saber) caían muy lejos de 
la verdad. Si Jeremías hubiese dicho, por ejemplo, que él era la luz del 
mundo, la historia lo hubiera considerado un demente. Y, por especta- 
cular que haya sido la victoria en el Carmelo, si Jesús se hubiera acobar- 
dado frente a las amenazas, como lo hizo el antiguo héroe del Carmelo, 
no estaríamos ahora cayendo a sus pies en actitud de reverencia. Con- 
fundir a Jesús con estos antiguos valientes, por gratificante e intrigante 
que fuera, queda muy lejos de la realidad descrita en los evangelios. 



¿Cuál es la diferencia principal entre Jesús y todos estos otros 
profetas, y por qué esa diferencia es tan importante para nosotros? 
(Ver Juan I : I -5; 1 7:5; Heb. I : I -3.) 



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z Martes r de abril 



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CONTINUA LA FASCINACIÓN - I 

El Nuevo Testamento no especula acerca de Jesús. Sencillamente lo 
presenta como el divino Hijo de Dios. Tampoco responde a las numero- 
sas preocupaciones acerca del ser y la persona de Jesús que ocuparía a 
las generaciones posteriores. No obstante^ en todas las discusiones y las 
argumentaciones^ había una aceptación básica y profunda de la centra- 
lidad de las Escrituras y de la identidad básica de Jesucristo. 

Pero^ la así llamada Época de la Iluminación [durante los siglos 
XVII y XVIII} cambiaría todo esto. Las Escrituras ya no constituyeron 
el fundamento del discurso acerca de Jesús. En cambio^ se comenzaron 
a aplicar nuevos métodos y criterios al estudio de otros documentos 
antiguos^ y también los aplicaron a la Biblia. Entonces^ con todo eso 
sujeto al análisis racional y a la crítica, se rechazó el supernaturalis- 
mo, una presuposición fundamental de la fe bíblica. El concepto bíblico 
tradicional de una raza humana caída en el pecado y que necesitaba 
un rescatador divino fue reemplazado por el humanismo, una creencia 
optimista en la capacidad y el progreso humanos. 

El cambio de visión fue tan radical y de un alcance tan abarcante 
que muchos pensaron que estaban contemplo el fin del cristianismo. La 
religión fue considerada obsoleta, y la razón, una vez la sirvienta de la 
teología, llegó a ser su amante reconocida. El resultado fue que el foco 
cambió ahora, del Jesús descrito en los evangelios, el Jesús de nues- 
tra salvación, al Jesús histórico, supuestamente el verdadero Jesús como 
realmente vivió, sin el bagaje teológico impuesto a él por los evangelios 
y la piedad cristiana posterior. En otras palabras, este Jesús, quienquiera 
que haya sido, seguramente no fue el Salvador del mundo. 

Al reflexionar en este desarrollo, considera lo siguiente: 1) los es- 
critores de los evangelios tenían gran confianza en la verdad de lo que 
habían escrito (ver Luc. 1:1-4). ¿Qué dice Lucas acerca de lo que él es- 
taba escribiendo? ¿Por qué podemos confiar en ello? 2) Uno de aque- 
llos testigos presenciales de los que Lucas habla era Pedro, quien él 
mismo tuvo que enfi-entar a los que dudaban y a los escépticos (ver 2 
Ped. 1:16-21). Aunque Pedro está hablando aquí acerca de problemas 
más amplios que solo el de la identidad de Jesús, ¿cómo podríamos 
usar este enfoque para asegurarnos contra el ataque del lluminismo, 
del que estamos hablando? 3)Pablo también necesitó referirse direc- 
tamente al problema de Jesús. ¿Qué argumentos usó él? (Ver 1 Cor. 
1:18-27; 15:3-7.) 



Miércoles 2 de abril g 



CONTINUA LA FASCINACIÓN - 2 

El movimiento llamado del "Jesús histórico" se fundó en la creencia 
de que todavía podemos encontrar^ en los evangelios^ suficientes datos 
para reconstruir un retrato de Jesús como un personaje histórico, a pe- 
sar de la distorsión teológica realizada por la iglesia primitiva [como 
alega el pensamiento Iluminista) . Los defensores veían a este nuevo en- 
foque del estudio de Jesús como científico y, de este modo, en armonía 
con el pensamiento de la época. 

La tendencia dominó hasta el siglo XX, cuando nuevos estudios 
ayudaron a socavar todo este movimiento, mostrando cómo esta idea 
del Jesús históñco era totalmente no científica y subjetiva. Los estudios 
expusieron toda esta empresa racionalista como un miserable fracaso. 

Los estudios de la histoña de Jesús son largos, enredados y compli- 
cados; y no nos necesitan detener más. Excepto para mencionar que el 
así llamado Seminario de Jesús, un grupo contemporáneo de eruditos 
radicales, decidió lograr el éxito donde otras búsquedas históricas an- 
teriores fallaron. Su meta es "'rescatar a Jesús de los doctores' que es- 
cribieron los evangelios".-Roy Hoover, en Kenneth L. Woodward, "The 
Death of Jesús", Newsweek [4 de abril de 1994), p. 39. 

Hoy, pocas personas toman a la gente del Seminaño de Jesús con 
seriedad. [Después de todo, ¿cuan en serio puedes tomar a personas 
que alegan que Jesús, en lugar de haber resucitado después de su muer- 
te, fue comido por los perros?) Hoy, la posición cristiana corriente in- 
siste en que el cristianismo se funda en una base histórica firme. No 
obstante, después de dos milenios de críticas y controversias, Jesús sigue 
siendo, sin disputa, el Maestro de los siglos. 

En una de sus réplicas más penetrantes a los intelectuales sofis- 
ticados de sus días, Pablo se centró en la esencia de la proclamación 
cristiana: "Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; 
pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios" (1 Cor. 
1:18). ¿Por qué el mensaje de la Cruz es tan importante para nosotros 
también hoy? 



Lee I Corintios 1:18 al 27. ¿Qué mensaje hay para nosotros en 
estos versículos? ¿Cuáles son algunos de los hechos que creemos que 
sencillamente no pueden ser explicados por la ''sabiduría del mun- 
do" (vers. 20)? ¿De qué maneras ''ha enloquecido Dios la sabiduría 
del mundo"? (vers. 20). 



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g Jueves 3 de abril 



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MESÍAS, EL HIJO DE DIOS Quaii 17:3) 

Quién fue Jesús no es sencillamente una proposición teológica que 
deba ser probada o rechazada. No^ estamos tratando aquí con la fe de 
innumerables personas a lo largo de los siglos. Si Jesús no es lo que ellas 
creían que era^ entonces todas estaban aferradas a falsedades y fábulas^ 
y todas están perdidas. Si Jesús sencillamente fue un hombre que vivió 
hace dos mil años en Palestina, entonces la Iglesia Cristiana ha estado 
involucrada en el engaño más censurable de la historia del mundo. 

¿De qué modo los siguientes textos penetran en el núcleo del pro- 
blema? 

Mat. 1:22, 23 

Mat. 11:2-6 

Mat. 22:41-45 

Mar. 14:61-64 

Juan 20:26-28 

La reacción de los discípulos^ al presenciar el milagro de calmar la 
tormenta [Mat. 8:23-27], debiera también ser la nuestra: ''¿Qué hombre 
es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?" [vers. 27). La noche 
de su arresto, el sumo sacerdote planteó una pregunta directa a Jesús y 
le ordenó contestarla bajo juramento: "Te ordeno [...] que nos digas si 
eres el Cristo, el Hijo de Dios' Tú lo has dicho' -respondió Jesús" [Mat. 
26:63, 64, NVI). Y, en la sala de Pilato, el gobernador tuvo su propia 
pregunta: "¿Eres tú el rey de los judíos?" La respuesta de Jesús fue la 
misma: "Tú lo dices" [Mat. 27: 11, NVI). 

Desde cualquier punto de vista, estas dos respuestas fueron ex- 
traordinarias. Si Jesús solamente hubiese sido el hijo [como se creía) de 
un humilde carpintero de Nazaret, pudo tener la osadía de responder 
Sí a la pregunta de Pilato acerca de su reinado, él obviamente estaba 
pensando en realidades que trascienden a este mundo. Y esto es lo que 
vimos en su respuesta en el palacio del sumo sacerdote: "De ahora en 
adelante verán ustedes al Hijo del Hombre sentado a la derecha del 
Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo" [Mat. 26:64, NVI.) 

De este modo, los evangelios [y el resto del Nuevo Testamento) lo 
aclaran muy bien: En Jesús tenemos, en carne humana, al Hijo del Dios 
viviente, y tiene el derecho de extender la invitación excepcional: "Ven- 
gan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré 
descanso"[Mat. 11:28, NVI). 



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Viernes 4 de abril g 



PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Sobre el tema de la identidad de Je- 
sús^ lee en El Deseado de todas las gentes, "¿No es este el Hijo del car- 
pintero?"^ pp. 203-210. 

"¿Quién es este Jesús? preguntaron. El que se había arrogado la 
gloria del Mesías era el hijo de un carpintero^ y había trabajado en su 
oficio con su padre José. Lo habían visto subiendo y bajando trabajo- 
samente por las colinas; conocían a sus hermanos y sus hermanas. [...] 
Lo habían visto convertirse de niño en adolescente, y de adolescente en 
hombre. Aunque su vida había sido intachable, no querían creer que 
fue el Prometido" [DTG 204). "No querían admitir que aquel que ha- 
bía surgido de la pobreza y la humildad fuese otra cosa que un hombre 
común" (DTG 206). 

"Un hombre que era meramente un hombre y decía esa clase de 
cosas que Jesús decía no sería un gran maestro moral. O era un luná- 
tico [...] o, si no, sería el Diablo del Infierno. Cada uno debe hacer su 
elección. O este hombre era, y es, el Hijo de Dios; o si no, es un loco o 
algo peor. Lo pueden descartar como un necio, pueden escupir sobre él 
y matarlo como un demonio; o pueden caer a sus pies, y llamarlo Señor 
y Dios. Pero no vayamos a favorecer la insensatez de que él fue un gran 
maestro humano. Él no dejó eso abierto ante nosotros. No tuvo la in- 
tención de hacerlo".-C. S. Lewis, "The Shocking Alternative", p. 56. 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 

1. ¿Qué hace que sea más fácil para nosotros, que vivimos dos mil 
años después de Jesús, aceptarlo a él como el Mesías, que para los que 
vivieron al mismo tiempo que Jesús? ¿Qué lo hace más difícil? 

2. El escepticismo acerca de Jesús probablemente seguirá mientras 
el tiempo dure. ¿Cuál es, para ti, la evidencia única más convincente de 
la validez de Jesús y de su gracia salvadora? ¿Cómo podrías compartir 
esta evidencia con otros para que pudiera ayudarlos a convencerse tam- 
bién? 

3. Consideramos esta semana cómo el racionalismo científico lla- 
mado "Iluminismo" fue usado como un arma contra la fe. ¿Cuáles son 
algunos otros tipos de "ismos", filosofías o ideologías, que prevalecen en 
tu propia cultura, que operan también en contra de la fe? Pero, lo más 
importante, ¿cómo puedes afrontar estos desafíos? 

4. Como clase, repasen 1 Corintios 1:18 al 27. ¿Qué mensaje da 
Pablo que es importante que recordemos todos nosotros? 



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